Catorce años después, regresó de la misma forma en la que lo conocí. Curiosamente él siempre aparecía luego de cada huracán, como si su propósito de vida fuera alborotar mis emociones con su simple presencia. Lo llame ángel en su momento porque a pesar de llegar como un ciclón, gracias a su inocencia, pude superar viejos demonios. Y desde entonces lo veneré. Durante estos catorce años he gozado con sus logros y llorado por sus desaventuras. Siempre he estado atada a su vida aunque él ni sepa de mis desvaríos. Intentando rehacer mi vida, buscando ese amor que yo sabía que solo él me podía ofrecer pero que otras más fueron sus recipientes. El problema es que esos recipientes lo convirtieron en un huracán categoría diez. Si, y así me visito luego de catorce años. Bajo una categoría devastadora, de esas que no dejan nada a su paso, solo desolación, bajo la oscuridad más abrumadora que he experimentado toda mi vida. La luna era la única que muy tenue hacia ver su silu...
Comentarios