Hace un par de días que no escribo. Les diré que estoy bien, bastante recuperada y en busqueda de nuevas amistades en las cuales podré conocer en algun futuro, el chico correcto, ese que sea mi alma gemela. Durante la semana pasada un gran amigo mio me indicó que queria que conociera a un amigo de él porque es un chico bueno, de los pocos que existen. Le envie un "request" por Facebook y estuve esperando algunos dias a que me aceptara y cuando me puse a averiguar, no lo hiso, rechazo mi "request" =(. Se lo dije a mi amigo por medio de un email y le volvi a enviar otro "request" a ver si esta vez si tenia suerte. Al otro día me acepto y me puse a ver sus fotos y realmente el chico es bien guapo. El tipo de chico que le gustaría a cualquier chica y si mi amigo dice que es bueno, mejor. Esperé algunos días esperanzada con verlo conectado al chat, hasta que al fin pude hablar con él hace 3 días. Fué increible, como si nos conocieramos de toda la vida. Al final...
Catorce años después, regresó de la misma forma en la que lo conocí. Curiosamente él siempre aparecía luego de cada huracán, como si su propósito de vida fuera alborotar mis emociones con su simple presencia. Lo llame ángel en su momento porque a pesar de llegar como un ciclón, gracias a su inocencia, pude superar viejos demonios. Y desde entonces lo veneré. Durante estos catorce años he gozado con sus logros y llorado por sus desaventuras. Siempre he estado atada a su vida aunque él ni sepa de mis desvaríos. Intentando rehacer mi vida, buscando ese amor que yo sabía que solo él me podía ofrecer pero que otras más fueron sus recipientes. El problema es que esos recipientes lo convirtieron en un huracán categoría diez. Si, y así me visito luego de catorce años. Bajo una categoría devastadora, de esas que no dejan nada a su paso, solo desolación, bajo la oscuridad más abrumadora que he experimentado toda mi vida. La luna era la única que muy tenue hacia ver su silu...
Hoy libero las mariposas que juguetonas se instalaron cómodamente en mi ser. Hoy las liberto antes que se pudran como todas las esperanzas que con ellas adquirí hace más de una década. Hoy libero ese amor puro e infinito que alguna vez sentí por alguien que ya no existe más. Y no es que él no se encuentre en la vida terrenal, es que la parte, esa capaz de hacerme temblar sin ni si quiera tocarme, esa capaz de enternecerme con su angelical melodía, esa parte se fue al plano ancestral. Y aunque pensé que podía resucitarlo, su mirada vacía me gritaba que ya ni las cenizas quedaban. Libero las mariposas antes que las declaren en peligro de extinción, antes que la trompeta de la muerte las alcance. Hoy las libero antes que alguien siga esparciendo a lo que yo no quise contribuir. Me niego a ser la braza que busca en sus noches de desamparo, siendo yo una dulce briza de verano. Hoy me he decidido y las libero todas, para hacer espacio a nuevas especies y que entren cuando la vida así lo d...
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